El primer mito es que la depilación láser duele mucho. Con la tecnología de diodo refrigerado de hoy, la sensación es leve y perfectamente tolerable.
El segundo: que no funciona en pieles morenas. Los equipos actuales permiten ajustar parámetros para tratar con seguridad todos los fototipos.
Y el más extendido: que con una sesión basta. El vello tiene varias fases de crecimiento, por eso se necesitan varias sesiones espaciadas para un resultado duradero.